Cuando dar el 100% ya no es suficiente

En el deporte como en la vida se nos exige dar lo máximo de nosotros mismos si queremos conseguir nuestros objetivos o alejarnos del conformismo que nos lleva a estancarnos en una situación mediocre. Y con mediocre, no quiero despreciar ninguna situación ni ningún pequeño logro que cualquier persona o deportista pueda obtener. Mediocre significa quedarte por debajo de tus posibilidades reales. Desde un atleta de élite hasta alguien que ha comenzado a ir al gimnasio, puede mejorar y dar más de sí mismo.

Acomodarse a la situación y no ir a por más es desaprovechar el potencial que todos llevamos dentro. Conseguir un record del mundo o hacer una abdominal más es un verdadero triunfo si de verdad lo estás dando todo. Si ese es el verdadero esfuerzo y empeño que estás poniendo, prémiate por ello, siéntete orgulloso, porque esa actitud es la de los valientes.

Sin embargo existen muchas situaciones en las que dar el cien por cien, ya no es suficiente. Para superar al rival o conseguir el objetivo debemos doblar nuestros esfuerzos e ir a por todas. Hablamos de trabajar con intensidad. Es frecuente que nos encontremos en esta situación cuando nuestro equipo rival ha cambiado de entrenador: se encuentra con una nueva motivación y cada jugador tiene ahora el deber de demostrar y hacer valer su titularidad. Ellos tienen su motivación, y ahora a nosotros no nos vale con hacer nuestro juego de siempre. Ellos van a muerte y si nosotros nos quedamos atrás, perdemos nuestra oportunidad. Lo mismo ocurre si nos encontramos en una zona peligrosa de la tabla, jugamos con un rival directo, luchamos por un puesto alto o estamos jugando un punto decisivo en nuestro partido. En nuestra vida diaria ocurre igual. El trabajo, la competencia, las zancadillas que nos encontramos por el camino…

En cualquiera de estas situaciones no nos queda más remedio que reunir todas nuestras fuerzas y buscar nuestro motivo para dar el 200%, porque nuestro rival, ya lo tiene. Tirar de las emociones en estas circunstancias es importante, nos ayudan a exprimir nuestro potencial un poco más. Imagina la siguiente circunstancia: si en una avalancha en un partido, tu hijo es separado de tu lado, ¿tendrías fuerza suficiente para apartar a todo el que se te pusiera por delante? Seguro que sí. Pues en las situaciones de nuestra vida diaria y en las deportivas no nos queda otra que buscar la emoción que tirará de nosotros, nuestro motivo y nuestro porqué para aguantar un poco más, para correr más rápido, para levantar más peso, para estar más atento, porque hay momentos en los que o lo das todo o sucumbes a las motivos de otros. Tú decides en qué posición quieres estar.

Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa PARA IDEAL GRANADA

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