Depresión. Origen y mantenimiento.

¿Por qué ante unas mismas circunstancias unas personas se deprimen y otras no?, ¿por qué aparece la depresión? Y ¿por qué es tan difícil salir de ella?

Existen ciertos factores que predisponen a la depresión, pero a la base hay un patrón básico que explica por qué surge la depresión:

  1. Las primeras experiencias en nuestra vida determinan en gran parte cómo somos y la forma en la que vemos el mundo, a los demás y a nosotros mismos. Qué duda cabe que una infancia feliz en la que tus padres te arropan o si en el colegio eres un niño querido, hace que el mundo se vea cómo un lugar agradable en el que vivir. Por el contrario, si tu niñez estuvo llena de malas experiencias (malos tratos, padres que no apreciaban lo bueno que hacías, fracaso o acoso escolar…) te da la primera papeleta para que tengas una percepción de ti y del mundo bastante negativa.

  2. A raíz de estas experiencias, las personas vamos sacando reglas en nuestra cabeza que explican el por qué de las cosas. Si fueron malas, nuestra cabeza está llena de supuestos disfuncionales; es decir, creencias limitantes que no nos ayudan en nuestro día a día. Existen tres tipos de creencias, relacionadas con la depresión:

    1. YO: en depresión, estas creencias se relacionan con esa visión negativa de sí mismos (“soy un inútil”, “no sirvo para nada”, “la culpa de lo malo que pase es mía”).

    2. MUNDO: “el mundo es un lugar peligroso y desagradable” o “en la vida solo hay sufrimiento”; creencias que generan un sentimiento de indefensión.

    3. FUTURO: este sentimiento de indefensión genera la sensación de no poder hacer nada para cambiar la situación, lo que deriva en desesperanza.

  1. Con los dos puntos anteriores ya tenemos un buen caldo de cultivo. El detonante para que empiece la depresión es un suceso crítico que ocurre en la vida de la persona y que va asociado a la pérdida de un reforzador (algo bueno). Hay dos tipos de reforzadores: principales (algo muy importante) y secundarios (pequeñas cosas que me refuerzan). Hay quien empieza a deprimirse por la pérdida de un reforzador principal (por ejemplo, la muerte de un ser querido; la ruptura de la pareja, la pérdida de un trabajo) y quien lo hace por secundarios (por ejemplo, a María la trasladaron en el trabajo; aún lo conserva pero ha tenido que cambiar de gimnasio, ya no ve a sus amigos cada día, el ambiente laboral es diferente….). Los reforzadores pueden ser también reales o imaginarios. Con esto último nos referimos a que la pérdida no es real, pero solo suponerlo, puede iniciar la depresión (por ejemplo, no haber alcanzado un objetivo, tener una crisis en la pareja y suponer que todo se va al traste…).

  2. A partir de ahí, la cabeza activa todos los supuestos disfuncionales que has ido creando a lo largo de tu vida y un bombardeo de pensamientos negativos e irracionales te inundan: “nada tiene sentido”, “el esfuerzo no vale la pena”, “nunca conseguiré lo que deseo”, “total, ¿para qué?”.

Este patrón básico, y especialmente la pérdida de reforzadores suele dar rienda suelta a todos los síntomas de la depresión: tristeza, llantos, apatía, insomnio, falta de apetito, falta de esperanza, no tener ganas de hacer nada…

Hay dos síntomas que son fundamentales para el mantenimiento de la depresión: la APATÍA (“no me apetece nada”) y la ANHEDONIA (“ya no disfruto como antes”). Las personas que sufren se suelen recluirse en casa: dejan de salir, de pasar el tiempo con sus seres queridos o amigos, dejan de hablar, de vivir experiencias que les de alguna alegría de vez en cuando. Evitan, por tanto, conductas que son reforzantes a su vez. Cuanto más se recluyen, menos oportunidades de disfrutar y ser felices tenemos. Como yo digo: “le quitamos a la vida la oportunidad de hacernos sonreír”.

Este es el caso de Carmela. Perdió a su marido el año pasado (reforzador principal). Como ya no tiene ganas de nada, no se para a hablar con las vecinas (reforzador secundario), ya no hace de comer (“total, para una nada más, como cualquier cosa”), ya no le apetece ver a sus nietos, ni cuidar sus macetas que antes tanto le gustaba… Carmela se ha metido en el círculo de la INERCIA: sus síntomas de depresión le hacen evitar conductas reforzantes que a su vez, son otra pérdida de otros reforzadores que por tanto, incrementan sus síntomas depresivos.

¿Cuál es la forma de romper la INERCIA? Debemos trabajar en la búsqueda de nuevos reforzadores y sobre todo cambiar esos esquemas negativos que hacen que todo lo veamos negros. La ayuda de un profesional es sin duda, fundamental en muchos casos.

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zrpsicologos.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post relacionados

Adultos estresados, niños estresados

Como madre sé bien de lo que estoy hablando. Acaba el cole y la vida de nuestros hijos cambia, pero nosotros seguimos con las mismas obligaciones, la misma rutina y las mismas demandas del trabajo. Misma situación estresante a la que le añadimos una variante más: ¿qué hacemos con los peques? Padres estresados al finalizar … saber más

Me enfado demasiado

Todo el mundo se pone furioso de vez en cuando. De hecho, tan común es esta emoción, que tenemos numerosas formas para describirla: irritación, furia, ira, molestia, enojo… Lo malo es cuando lo numeroso no son la cantidad de sinónimos que existen sino las veces que la sentimos. Hay personas que se enfadan continuamente. La … saber más

Fortalezas y debilidades

Oportunidades y amenazas completarían las palabras a las que corresponden las siglas DAFO, una herramienta de conocimiento y reflexión que harán que los pasos que has de dar, hasta alcanzar tus objetivos, ya sean deportivos, profesionales o personales, estén mejor definidos y sean más seguros. Ana, en el área deportiva, tiene muy claro qué quiere … saber más

Psicología deportiva: deportes colectivos e individuales.

Muy a menudo me preguntan si el trabajo en psicología deportiva es igual para un equipo que para un deporte individual, para la élite o para la base. Y yo contesto, que cada caso es un mundo. Hoy vamos a centrarnos en las diferencias del trabajo del psicólogo en deportes individuales o colectivos. Está claro … saber más

¿Cómo influyen las Nuevas Tecnologías en los Adolescentes?

Que nuestros hijos han nacido con las nuevas tecnologías en las manos no se puede negar. Recuerdo cuando mis sobrinas de pequeñitas sabían poner solas el vídeo, y aquello nos parecía (sobre todo a los abuelos) una gran proeza. Ahora mis padres ven a mi hijo de dos años mover el dedo para cambiar en … saber más

La gestión eficaz del tiempo

Decía Séneca: “Nuestro tiempo en parte nos lo roban, en parte nos lo quitan, y el que nos queda lo perdemos sin darnos cuenta”. Saber gestionar nuestro tiempo de forma eficaz es evitar los ladrones del tiempo. ¿Qué es un ladrón del tiempo? Toda acción, actividad o persona que nos ocupa un tiempo excesivo en … saber más