Mindfulness un complemento para el cuidado de nuestra salud mental

Mindfulness: un complemento para el cuidado de nuestra salud mental

¿Te ha ocurrido alguna vez que has ido a buscar algo y luego no recordabas qué era? ¿O has comido tan rápido que ni siquiera has saboreado la comida? ¿Alguna vez has empezado a leer un libro y has tenido que volver hacia atrás porque no te acordabas de lo que habías leído?

Si la respuesta a las preguntas anteriores es que sí, este artículo es para ti.

Pasamos mucho tiempo de nuestra vida preocupándonos, inmersos en pensamientos sobre el pasado y/o el futuro. De hecho, los estudios reflejan que pasamos de media 3 horas y 30 minutos al día preocupándonos, ¡y solo el 91% de las preocupaciones acaban ocurriendo!

Vivimos, o más bien “sobrevivimos” en la sociedad de la inmediatez, los ritmos frenéticos y la productividad. Constantemente buscando nuevos objetivos, nuevas metas, sin disfrutar ni valorar todo aquello que vamos consiguiendo. Muchas veces, nos acaba superando el estrés, la incertidumbre y el exceso de información. El Mindfulness o atención plena en el momento presente intenta poner fin a esto.

¿A qué nos referimos con atención plena? Con ella nos referimos a ser conscientes de qué cosas están ocurriendo aquí y ahora, en estar concentrado en el presente, ¡es el único momento en el que podemos influir y actuar!

Mindfulness no es “dejar la mente en blanco” ni tampoco “acabar con nuestras emociones desagradables y/o preocupaciones”. La mente humana no la podemos controlar: ¡es una máquina que funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana! Sin embargo, es una máquina que podemos reeducar: es inevitable preocuparnos, pero podemos elegir la importancia y el peso que les damos.

Antes de comenzar a practicarlo, es importante conocer cuáles son los elementos básicos que conforman la disciplina:

¿Cómo podemos empezar?

Cuando nos introducimos en el mundo del Mindfulness:

  1. Al principio conviene que las meditaciones sean guiadas y que la práctica sea formal, es decir, que reservemos un momento del día para ello. No hay una hora que sea mejor o peor, trata de conocerte y adaptar el horario a tus necesidades.
  2. Comienza con sesiones cortas (no más de 10-15 minutos) en las que te concentres en un estímulo o sensación. Progresivamente, ve aumentando el tiempo y el número de elementos. Nuestra atención funciona como un músculo: requiere de mucha práctica y entrenamiento.
  3. Cuando vayamos a meditar, nos concentramos solo en ello: ¡evitamos el multitasking! Si
  4. Es importante cuidar el lugar en el que llevemos a cabo la práctica, libre de ruidos y distracciones. Piensa que estás teniendo una cita contigo mismo, así que hazlo con mucho mimo.
  5. Al inicio, es recomendable practicarlo con los ojos cerrados para intentar que los elementos del entorno no nos distraigan. No es un requisito indispensable, por lo que si sientes adormecimiento, mareos o malestar, puedes abrirlos.
  6. La observación con atención plena hace referencia a estar pendiente a todo lo que ocurre fuera y dentro de ti. Eres como un espectador que está viendo una pantalla de cine.
  7. Es imposible hacerlo mal: simplemente consiste en pasar un espacio de tiempo contigo mismo, observando, escuchando y percibiendo. Sin etiquetar nada, sin juicios de valor, con mucha curiosidad y amabilidad.

¿Por qué practicar Mindfulness?

Cuando empezamos a ser constantes y a poner en práctica el Mindfulness, comenzamos a reforzar y a hacer más activas algunas áreas del cerebro, otras como la encargada de procesar la información emocional, se calman.
Entre los beneficios del Mindfulness encontramos:

  • Ayuda a reducir la ansiedad.
  • Mayor capacidad para relajarse.
  • Niveles superiores de energía.
  • Mejor trato hacia uno mismo y hacia los demás.
  • Reducción de la probabilidad de padecer depresión, dolor crónico, problemas de ansiedad o estrés.
  • Mejor calidad del sueño.
  • Mejora la memoria.
  • Mejora de las relaciones sociales.

En definitiva, cuando comenzamos a meditar y a observar nuestro presente, nos damos cuenta de la cantidad de ruido que tenemos en nuestro interior. Aunque muchas veces nos gustaría, no es posible darle al botón de “STOP” y dejar nuestra mente en calma durante un rato. Lo que sí podemos hacer es iniciarnos en la práctica de la atención plena y nutrirnos de sus múltiples beneficios. ¿Te animas a emprender este viaje?

Sara López Guerra
Psicóloga de Zoraida Rodríguez Centro de Psicología

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