Empatía: clave de las relaciones.

En ocasiones hay una tupida cortina delante de nuestras narices que no nos deja ver a los demás. Es como una banda en los ojos que nos ciega por completo y que impide que seamos capaces de entender a la persona que se encuentra enfrente nuestra. Se llama falta total de empatía.

La empatía es una especie de radar que tenemos que hace que podamos sintonizar con los demás, como lo hace una radio: pillamos su frecuencia y escuchamos y comprendemos qué piensan, qué sienten o por qué actúan así. Esta habilidad tiene su base biológica. Existen unas neuronas, llamadas “neuronas espejo” que son las encargadas de hacer propias las acciones y sentimientos de los demás; por ejemplo, ¡reaccionan cuando vemos a los demás hacer algo! Si ves a un amigo dar un golpe en la mesa porque está muy enfadado, las neuronas de tu cerebro que se encargan de esa acción y de esa emoción, ¡también se activan! Nos ayudan a ponernos en su piel y de esa forma, poder comportarnos con él de la forma más adecuada. Por eso la empatía es clave en las relaciones.

El mundo del deporte no es un área en la que esta habilidad deba ser dejada de lado. Si queremos, como líderes de un equipo, obtener el máximo rendimiento de nuestros jugadores, debemos empatizar con ellos. Recuerda que esto supone ponerse en los zapatos del otro, entender por qué piensa, siente o actúa de esa manera. No significa que estemos de acuerdo. Supone analizar por qué creemos que la otra persona está triste o enfadada, se siente insegura o le sobra confianza, ¡sin juzgarla! y entonces, poder apoyarla de la manera que mejor él o ella necesiten. Entre compañeros, también se debe trabajar la empatía, ayudando así a superar barreras y hacer del equipo un grupo cohesionado.

A veces es difícil empatizar con alguien por el que estamos sintiendo emociones negativas como ira o enojo, o por alguien al que culpamos o guardamos rencor. Si es así, pregúntate… ¡y se sincero!: ¿te has comportado tú así o de forma parecida?; si es así, ¿a qué se debía?; ¿puede ser que no estés teniendo en cuenta todos los factores que hayan llevado a esa persona a comportarse así?, o incluso, ¿qué no tengas toda la información?, ¿qué motivos crees que le llevan a actuar así o a pensar de esa manera?, ¿puede ser que le sea más fácil o desconozca otra manera de hacerlo?, ¿en qué ayuda a vuestra relación, a vuestros objetivos, el no ponerse en su lugar: os aleja u os acerca?

Pero la empatía no solo beneficia a los demás o al equipo sino que también lo hace para con nosotros mismos. Cuando empatizo con el otro me libero de ataques de ira y resentimiento, pues dejo de culpar al otro pensando que ha actuado con mala intención o de forma ilógica, construyo una relación más productiva y avanzo. Así que… ¡a practicar!

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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