Asertividad

La asertividad es una actitud de autoafirmación y defensa de nuestros propios derechos, en la que expresamos nuestros sentimientos, preferencias y opiniones, de forma adecuada y respetando, al mismo tiempo, los de los demás. Es una elección y aunque no la tengamos, se puede entrenar. La asertividad me permite decir mi opinión sin miedo, rechazar peticiones o expresar mis deseos, dar órdenes de forma respetuosa pero firme o halagar a alguien sin sentir vergüenza.

Me hace ser yo sin tener miedo ni pasar por encima de los demás. Cuando me comporto de forma asertiva y lucho por mis objetivos, mi autoestima sube, porque suele conseguir aquello que me propongo y si no lo hago, no me machaco por ello. Menos aún si depende de otras personas, porque sé que tienen derecho a no darme lo que pido. Me respeto y respeto a otro, ambos somos iguales.

Como un estilo de comportamiento que es, no siempre vamos a ser asertivos al cien por cien; dependerá de las situaciones o de con quienes estamos. Y a veces, caemos en los otros dos estilos opuestos: la agresividad e inhibición.

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Si tu estilo de comportamiento es agresivo, no tienes por qué estar dando voces por ahí exigiendo lo que quieres. Puedes, simplemente, de forma muy sutil y con voz muy cariñosa decir: “¿no me vas a sustituir en el entrenamiento con la falta que me hace?, tú que eres tan buena amiga; no esperaría que me dijeras que no”. ¡Ahí lo llevas! Y dices que sí porque si no, sabes que se pondrá, ahora sí, hecha una furia, o te lanzará una mirada de esas que matan. El estilo agresivo corresponde a quien cree tener más derechos que nadie, que su opinión es la única y verdadera y por supuesto, que sus necesidades son siempre más importantes que la de los demás. Si filosofía vital es: yo soy más y tú eres menos. Totalmente opuesto a la del estilo inhibido.

Éste sigue la teoría de “yo soy menos y tú eres, más; mis necesidades son menos importantes que las tuyas”. Detrás está el miedo a ser rechazado, a que se enfaden con nosotros o incluso una baja autoestima que se da razones para convencerse de que lo suyo, en el fondo, no es tan importante. Cuando nos comportamos así y no luchamos por lo que queremos, por lo que es nuestro, nos vamos sintiendo cada vez más pequeñitos y nuestra valía personal se resiente.

¿En qué estilo te sientes más identificado? Si cuando luchas en tu deporte, en tu trabajo… lo haces porque tienes claro que mereces conseguir esos resultados, ¿por qué no lo haces en tu vida?, ¿por qué dejas que pasen por encima de tus derechos, de tus límites y se aprovechen de ti? Mereces respeto, conseguir lo que te propongas y debes entender, que a veces, las cosas no saldrán como deseas. Si por el contrario, exiges, amenazas y coartas para salirte siempre con la tuya, plantéate: ¿de verdad te merece la pena? Quizás obtienes lo que quieres a corto plazo, pero ¿te has planeado las personas valiosas que estás dejando por el camino?

¿Crees que necesitar trabajar tu asertividad? Consultame sin compromiso.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
www.zrpsicologos.es
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

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