Arousal: el nivel óptimo de activación

Todo deportista sabe que no puede entrar a competir ni muy tenso, ni muy relajado. Buscar ese nivel óptimo de activación que te permita darlo todo sin que los nervios se apoderen de ti o caer en el exceso de relajación, suele ser complicado para el deportista.

 

El arousal es como un termostato que se enciende o paga, según las circunstancias. Cuando entramos en el calentamiento, empieza a subir la temperatura y debería hacerlo hasta un estado tal que me permita estar atento y alerta, con energía pero sin desbordarme. Lo ideal sería mantener ese nivel de activación. Obviamente, no siempre es posible. En cualquier momento en el que el deportista vea peligrar sus objetivos, el arousal se disparará. Pensemos en un defensa en el que ve como el delantero del equipo rival se acerca peligrosamente con el balón. Ahí es normal que su pulso se acelere, sus músculos se tensen algo más… Se está preparando para hacer frente a esa amenaza. Si, ni se inmutara, seguro que lo rebasaba hasta llegar a la línea de gol. Una vez que la competición finaliza, se produce un descenso en ese nivel de activación hasta llegar, ya quizás en casa, a la relajación.

Cuando el arousal está disparado, corremos el riesgo de entrar sobreactivados a la competición. La capacidad de concentración cae en picado, cometemos más errores y no rendimos al 100%. Si además, ocurre algún acontecimiento estresante, subirá un pico de tensión que nos desestabilizará aún más, por lo que es fácil que la ansiedad se apodere del deportista. La percepción de los propios recursos, también se altera: solemos creernos menos capaces de lo que en realidad somos; y a partir de ahí es fácil que los pensamientos negativos nos inunden. La tristeza, la rabia, la frustración… hacen su presencia.

El caso opuesto, es no entrar al partido o la competición con la activación necesaria para competir al máximo nivel. Todos hemos visto goles en los primeros minutos, milésimas de segundo perdidas por no reaccionar a tiempo en una salida, o puntos en contra por no llegar a tiempo a una bola. El deportista no entra a tiempo al partido o si entra, ya es tarde. Y en muchos, casos, los errores que esto conllevan, le supone aumentar aún más su nivel de tensión y no terminar de centrarse nunca. Este nivel bajo de activación suele darse cuando entramos a competir en la posición perdedor-ganador; es decir: damos el partido por perdido.

Un primer paso, para controlar tu nivel de activación es hacerte consciente del mismo. Nada se puede cambiar si primero no conocemos su estado. Te propongo un simple ejercicio. Dibuja un termómetro, con una escala del 0 al 10. Puedes incluso tener varios, según el momento: por ejemplo, para antes de la competición, durante o después, o hasta poner alguno más para momentos importantes en los que sabes que se te suele disparar (imagina un esquiador en una bajada que le resulta muy peligrosa). Chequéate tras los entrenamientos y tras la competición. Asó podrás saber cómo anda tu termostato en cada momento.

 

Más estrategias… ¡la semana que viene!

 

Zoraida Rodríguez Vílchez

www.zrpsicologos.es

@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post relacionados

La psicología del color

¿Sabías que los colores pueden influir en tus emociones y tu estado mental?, ¿sabías que hay colores que pueden relajarte o por el contrario activarte o incluso, irritarte? Del estudio de estas cuestiones y del análisis de cómo las personas percibimos los colores y cómo estos pueden influir en nuestro comportamiento, se encarga la psicología … saber más

Ansiedad y estrés

No todos sentimos el mismo estrés ni ante las mismas situaciones. Todo depende de una balanza. En ella, en un extremo, ponemos la situación a la que tenemos que hacer frente; en el otro lado, ponemos los recursos y lo capaces que nos sentimos para superar con éxito esa situación. ¿No sabías que existe esta … saber más

Cómo perder el miedo a cambiar de trabajo

Procesos para perder el miedo. Todos sabemos que lo nuevo siempre genera un poco de miedo, incertidumbre, etc. Por ello, debemos saber que un cambio de trabajo con todo lo que ello implica nos generará seguramente estas emociones. Seguramente aparezca también miedo a no realizar bien el trabajo, “a no dar la talla”, esto se … saber más

Creencias limitantes y potenciadoras.

Las personas no actuamos porqué sí, no tomamos nuestras decisiones sin ton ni son, no pensamos de la forma en que lo hacemos de modo aleatorio o influidos exclusivamente por nuestra personalidad. La veleta que señala el rumbo de la dirección que tomamos en cada instante de nuestra vida está formada por nuestras creencias. A … saber más

Cuando dar el 100% ya no es suficiente

En el deporte como en la vida se nos exige dar lo máximo de nosotros mismos si queremos conseguir nuestros objetivos o alejarnos del conformismo que nos lleva a estancarnos en una situación mediocre. Y con mediocre, no quiero despreciar ninguna situación ni ningún pequeño logro que cualquier persona o deportista pueda obtener. Mediocre significa … saber más

En el deporte se objetivo.

Los deportistas se mueven por sensaciones. Muchos de los que acuden a mi consulta en busca de preparación psicológica lo hacen. Cuando les pregunto qué tal ha ido la competición, me suelen contestar: “mal, me sentía súper pesada, las piernas no me respondían” o “ha sido catastrófico, he fallado en el primer viraje y a … saber más