Justo o injusto

Justo o injusto es solo cuestión de perspectiva y por muy lógico que nos parezca, no hay ninguna regla escrita al respecto. Este pasado fin de semana se puso fin a la Liga Adelante, y como siempre, nunca llueve a gusto de todos. Cuarenta y dos jornadas, luchando a muerte para que al final no siempre obtengamos aquello que nos merecemos, sea para mal o para bien.

Nos han enseñado e inculcado unos valores sobre la justicia e injusticia que chocan contra la realidad: “si trabajas, obtendrás tu premio”, “si te esfuerzas lo suficiente, lo conseguirás”, “si eres buena persona, no mereces que te pase nada malo”. Señores, pongamos los pies en la tierra porque la vida a veces no es así. Este es uno de los problemas que tanto la sociedad como algunas corrientes de la psicología nos inculcan: “todo va a salir bien”. Pues no siempre es así. A veces, trabajas mucho y los resultados no llegan; a veces, lo intentas mil veces y fracasas una y otra vez; a veces, por mucho que quieras no dependes de ti mismo; a veces… eres una gran persona y no te ocurre nada bueno.

Y entonces, ¿ahora qué? Ahora, es el momento de ACEPTAR. Aceptar, que por mucho que tú quieras, no siempre juegas con las mejores cartas, o nunca te llegará el comodín. S no aceptas, te quedas en el enfado, en la rabia y en la pataleta, aunque… ¡cuidado!, también tienes derecho a tenerla. Pero como no te puedes quedar ahí eternamente, debes dar el paso hacia la aceptación.

¿Aceptación o resignación? Hay una gran diferencia, no nos confundamos. Nunca trasmitiré el conformismo, el que se deje de luchar o se busque un sueño… Y resignarse es quedarse en “yo me lo merezco pero no lo puedo tener, es injusto pero es lo que hay y aquí me quedo, sin avanzar”. Resignarse es quedarse en “las cosas deberían ser como yo creo”. Y eso agota, porque aunque tú lo creas firmemente, la realidad es que eso no es lo que obtienes. Aceptar implica ir un paso más allá, es ser consciente de que igual lo correcto sería que hubieras obtenido tu premio, o que no te hubiera pasado esa desgracia, pero en cambio, sabes que en ningún sitio está escrito que todo deba ser fácil o que tengas que tener suerte. Salgámonos de la vida deportiva: ¿qué hay si te toca pasar un cáncer?, ¿qué hay si no puedes tener a quien amas?, ¿es acaso justo? No, no lo es.

La cuestión es qué hacemos a partir de ahora. No elegimos siempre aquello que nos toca vivir; sí podemos elegir cómo reaccionamos ante esas circunstancias. Podemos elegir que, aunque duela, hay que seguir avanzando, hay que buscar otro objetivo, pasar página o ¿por qué no?, intentar ser feliz en las circunstancias que nos toquen vivir.

 
Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa

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