Cómo gestionar las rabietas

Cómo gestionar las rabietas

Los niños pueden manifestar en forma de rabietas la frustración por aquello que desean conseguir y no pueden. Es a los dos años cuando estas empiezan a aparecer y es crucial tener herramientas para poder gestionarlas de manera eficaz y que no se incrementen de manera disfuncional.

Desde el análisis de la conducta, una rabieta es una forma que utilizan los pequeños para demandar algo, ya que, debido a su edad, tienen pocas herramientas. Pueden gritar, llorar, y al principio lo normal es que los padres intentemos aguantar sus demandas porque creamos que no es la forma adecuada de pedirlo. Pero, ¿qué sucede entonces? Que el pequeño cada vez incrementará más la intensidad de la rabieta y es ahí cuando los padres, ya cansados, accedemos a darle lo que el niño pide.

Según el análisis de conducta ¿qué ha aprendido el niño? Que, incrementando la intensidad de la rabieta, conseguirá lo que quiere, es decir, justo al revés de lo que queríamos por lo que ahora ha aprendido que responderemos a esas demandas cuanto más incremente la rabieta.

¿Pero entonces que podemos hacer de manera respetuosa sin dejar de ser firmes para gestionar las rabietas?

Consejos para prevenir las rabietas

• Conoces a tu hijo, es fácil en muchas ocasiones predecir cuando algo va a ocasionar un episodio de rabieta, anticipar nos ayuda a intentar reducir o evitarla.

• Intenta no perder el control, si nos enfadamos y gritamos (sabemos que es difícil controlar las emociones en una situación así) el niño incrementará la rabieta, debemos intentar mantener la calma.

• No le des importancia a las cosas que realmente no la tienen. Esto no es una guerra entre tu hijo o tú, a veces es importante ceder ante cosas pequeñas como el color de la camiseta que se quiere poner.

• Cuando no es posible ceder, mantente firme, pero desde el afecto, busca una alternativa e intenta negociar con él.

• Recuerda, es un niño. Baja a su nivel, háblale mirándole a los ojos y con un lenguaje sencillo. No intentes entrar en sermones o discursos que el niño no entiende y menos cuando tiene un estallido emocional así.

No usemos chantaje emocional, sabemos que es difícil, pero las frases del tipo “si te pones así mamá no te querrá” no ayudan en absoluto, podemos transmitirle que lo que está haciendo es molesto y como hemos indicado arriba proponerle alternativas, pero no hacerle creer que nuestro amor por él dependerá del fin de la rabieta.

Además de intentar gestionar esas rabietas, y aunque son normales en esa etapa evolutiva podemos intentar prevenir su frecuencia y/o intensidad.

• Ayuda a tu hijo a que aprenda a poner palabras a lo que siente, que aprenda las emociones básicas. En muchas ocasiones la rabieta es la única forma que el niño conoce para expresar sus emociones.

• Pon límites de manera adecuada a tu hijo.

• Ofrece opciones en lugar de una orden y solo opciones reales.

Cambia las órdenes por invitaciones. Un niño no recibe igual la frase “O comes todo o no verás tu película favorita” (que puede ocasionar una rabieta) que la frase “Si te comes todo, ahora veremos tu película favorita”.

• Utiliza el refuerzo positivo cuando haga cosas bien.

• Cuando observemos que va a iniciar una rabieta podemos intentar cambiar la atención del niño hacia algo que le guste/ interese.

Anticipa el inicio y fin de las actividades al niño. Si está jugando en el parque y de repente le cogemos y nos vamos, seguramente el niño quiera quedarse y tenga una rabieta. Si por el contrario le vamos avisando minutos antes de que la salida va llegando a su fin, reduciremos la probabilidad de la rabieta.

• No olvidemos que son niños, muchas veces les imponemos cosas que no tienen por qué entender. Expliquémoselas, muchas veces las rabietas tienen lugar porque no entienden las demandas que les hacemos.

Sabemos que en la vorágine del día a día es difícil en muchas ocasiones reunir la paciencia y el tiempo necesario para intentar actuar de esta manera, pero probad y notaréis los cambios, ¡merece la pena!

Andrea López Caballero. Psicóloga especialista en adultos e infancia.

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